Una gran cantidad de los artículos de este blog están relacionados con reseñas, opiniones o recomendaciones de música para el lector. Muchos de ellos se refieren a un concierto que ha acontecido recientemente o está a punto de hacerlo. Otra de las características de mis artículos es que casi siempre tratan sobre artistas pequeños, desconocidos o directamente fuera del mercado musical. A todas esas magníficas bandas emergentes, maqueteras o desconocidas en España siempre he querido darles mi apoyo con una buena reseña, crítica o recomendación. De aquí procede la que ha sido mi política general de no decir nada malo de ningún artista, de su arte o de sus interpretaciones en mi blog… hasta que la cagué.
Mi política ha funcionado favorablemente hasta que recientemente escribí una reseña de un concierto que parece haber levantado ciertas ampollas entre mis lectores. La explicación de que algo así haya podido ocurrir pese a la norma arriba mencionada es sencilla pues mis reparos a la hora de escribir opiniones negativas siempre tenían al artista en mente, no a sus fans. Es decir: para un grupo pequeño que está tratando de sacar a la luz su música y llegar a más gente un pequeño artículo en un pequeño blog puede significar una ayuda y nunca querría ser un obstáculo en la carrera musical de nadie. En los casos en los que he ido a un concierto mediocre o escuchaba un disco más bien flojo… pues hacía la vista gorda y me callaba la boca: todos contentos.
¿Qué pasó entonces con la reseña de hace unos días? Pues que no estaba hablando de un músico novato sino de un veterano que me parecía imposible que pudiera salir dañado personalmente o en su carrera por lo que yo pudiera decir… en definitiva pensaba en el artista, no en sus fans los cuales parecen haberse sentido atacados por mi visión del su concierto. Craso error.
Y es que resulta que son muchos los que buscan las reseñas de los conciertos a los que han asisitido para encontrar apoyo a su experiencia. Ha sido un fallo de empatía por mi parte pues yo nunca he buscado lo mismo en una reseña sino precisamente una opinión distinta a la mía, algo que me ayudara a notar cosas que yo no había visto. Lo cierto es que si alguien disfruta de un concierto y busca la reseña a los pocos días en internet lo que quiere leer es que la crítica está de acuerdo con su experiencia personal; quieren saber que su visión del concierto no fue sólo una impresión personal sino que, además, está “aprobada” por los “expertos”. Es lo más natural y yo debería haberlo sabido.
En definitiva, mea culpa. Esto me ha hecho cambiar mi visión y mi política en el futuro será más considerada para la gente que se pase por este blog. No presentaré críticas negativas de nadie, sea un grupo pequeño o la banda más consagrada. Si algo no me gusta simplemente cerraré la bocaza y así nadie saldrá herido.
De ahora en adelante seré tan políticamente correcto como sea capaz.
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